Artículos / Derechos Humanos
Gabriel C. Salvia

La desmemoria de Díaz-Canel y los organismos de DD.HH.

(Clarín) Llama la atención el nivel de hipocresía de Díaz-Canel, teniendo en cuenta que a pesar de la desaparición de sus diplomáticos Cuba no rompió relaciones con la Argentina –como lo hizo con Chile- y mantuvo una relación pragmática de mutua conveniencia con la dictadura militar. ¿Cuál fue el motivo de esta extraña alianza? Uno de ellos fue que Argentina era el principal proveedor de granos de la Unión Soviética y, como se sabe, Cuba dependía económicamente de la URSS. Pero también hubo una estrategia de la diplomacia de la dictadura militar de tejer todo tipo de acuerdos para evitar ser denunciada en organismos internacionales.

Por Gabriel C. Salvia
Twitter: @GabrielSalvia
21 de diciembre de 2019
 
Dìaz-Canel en el Parque de la Memoria en Buenos Aires

(Clarín) Aprovechando su visita a Buenos Aires para asistir a la asunción presidencial de Alberto Fernández, el presidente de Cuba designado por Raúl Castro, Miguel Díaz-Canel, visitó el Parque de la Memoria que recuerda a “las víctimas del terrorismo de Estado, detenidos-desaparecidos y asesinados, y a los que murieron combatiendo por los mismos ideales de justicia y equidad”.

El aprendiz de dictador depositó flores al pie de la placa de los dos jóvenes diplomáticos cubanos asesinados en 1976 por la dictadura militar en Argentina, Crescencio Galañena Hernández y Jesús Cejas Arias, de 27 y 22 años, respectivamente.

Llama la atención el nivel de hipocresía de Díaz-Canel, teniendo en cuenta que a pesar de la desaparición de sus diplomáticos Cuba no rompió relaciones con la Argentina –como lo hizo con Chile- y mantuvo una relación pragmática de mutua conveniencia con la dictadura militar.

El hecho más indignante queda reflejado en un cable secreto de la embajada argentina desde La Habana, del 21 de marzo de 1979, que brinda detalles de la invitación de Fidel Castro a Jorge Videla para asistir a la Sexta Conferencia de No Alineados, a la cual finalmente concurrió el Comodoro Carlos Cavandoli.

Ambos países también intercambiaron favores, como Argentina apoyando a Cuba para un cargo en la Organización Mundial de la Salud y Cuba apoyando la candidatura argentina al Consejo Económico y Social de la ONU, de acuerdo a un cable de la Cancillería del año 1977.

También trascendió que los exiliados políticos argentinos en Cuba tenían que viajar a México para expresar opiniones críticas a la dictadura militar. A su vez, el Partido Comunista Argentino (PCA) consideraba que Videla era un militar democratizador, una paloma, y que había que apoyarlo para evitar que asumieran los sectores más pinochetistas, los halcones. El PCA incluso criticó al gobierno norteamericano de Jimmy Carter por denunciar las violaciones a los derechos humanos en la Argentina, alegando el principio de la no intervención en los asuntos internos de otros países.

¿Cuál fue el motivo de esta extraña alianza? Uno de ellos fue que Argentina era el principal proveedor de granos de la Unión Soviética y, como se sabe, Cuba dependía económicamente de la URSS. Pero también hubo una estrategia de la diplomacia de la dictadura militar de tejer todo tipo de acuerdos para evitar ser denunciada en organismos internacionales. Así lo reconoció el embajador Gabriel Martínez, representante argentino en Ginebra durante todo el período militar, al afirmar en una entrevista con Kezia McKeague: “Los cubanos siempre, siempre nos apoyaron, y nosotros los apoyamos a ellos”. De hecho, Cuba se abstuvo de condenar a la dictadura militar argentina en la entonces Comisión de Derechos Humanos de la ONU, sobre lo cual brindó detalles en un libro Graciela Fernández Meijide, quien estuvo presente en dicha ocasión en Ginebra.

Finalmente, está la recordada visita del Canciller argentino Nicanor Costa Méndez a La Habana, quien fue recibido con un efusivo abrazo por su par cubano al descender del avión, contando con el apoyo incondicional de Fidel Castro a la acción militar en Malvinas iniciada el 2 de abril de 1982 que culminó con una derrota y con ello el inicio a la transición política a la democracia que se concretaría en las elecciones del 30 de octubre de 1983.

Lo anterior demuestra el descaro de ambas dictaduras, aun sabiendo que Cuba entrenó en la Isla y financió la guerrilla argentina que fue combatida ilegalmente, primero por el gobierno constitucional de Isabel Martínez de Perón, y luego por el régimen militar deteniendo, torturando, matando o desapareciendo a muchos de los que aspiraban a repetir la “gesta revolucionaria” cubana en la Argentina. Frente a estos hechos documentados, lo que cabe preguntarse es por qué los organismos de derechos humanos de la Argentina lo excluyen de la Memoria y hasta siguen apoyando una dictadura que fue cómplice de los verdugos de sus seres queridos.

Fuente: Diario Clarín (Buenos Aires, Argentina)

 
Acerca del autor
Gabriel C. Salvia
Gabriel C. Salvia
Analista político y activista de derechos humanos enfocado en la solidaridad democrática internacional. Desde 1992 se desempeña como director en Organizaciones de la Sociedad Civil y es miembro fundador de CADAL. Integra el Comité Directivo del proyecto Solidaridad Democrática de Forum 2000 (República Checa).

Compiló los libros “La experiencia chilena: consensos para el desarrollo” (CADAL, 2005), "Diplomacia y Derechos Humanos en Cuba" (Konrad Adenauer Stiftung, México, 2011), "Diplomacy and Human Rights in Cuba" (Christian Democratic International Center, Suecia, 2012), "Un balance político a 30 años del retorno a la democracia en Argentina" (CADAL/KAS, 2013) y "Desafíos para el fortalecimiento democrático en la Argentina" (CADAL/KAS, 2014). Es autor del libro "Bailando por un espejismo: Apuntes sobre política, economía y diplomacia en los gobiernos de Cristina Fernández de Kirchner". Es co-autor de una publicación con dos propuestas de reforma al Consejo de Derechos Humanos de la ONU

Ha asistido a las conferencias del World Movement for Democracy (WMfD) en Lima, Seúl y Dakar. Participó como expositor en varios países de América Latina, Europa y en los Estados Unidos. En dos ocasiones fue declarado "inadmisible" por autoridades migratorias: el 27 de enero de 2014 llegó a La Habana para participar en un evento alternativo a la Cumbre de la CELAC, fue declarado "inadmisible" y embarcado a Buenos Aires vía El Salvador. En 2015 fue declarado "inadmisible" por Migraciones de El Salvador luego de interceder por colegas cubanos impedidos de ingresar al país para asistir a un evento de la Comunidad de las Democracias. 

Como periodista realizó colaboraciones e investigaciones en la revista "El poder legislativo y su gente", participó como comentarista de temas políticos y económicos en "Radio América", fue productor periodístico del informativo económico de "CableVisión Noticias" y realizó varias entrevistas para el suplemento "El Observador" del diario Perfil. Actualmente, sus columnas se publican en Global Americans (Estados Unidos), Perfil (Buenos Aires), Clarín (Buenos Aires)  y La Nación (Buenos Aires). También ha publicado en El País (España) y ha sido entrevistado en varias oportunidades por CNN en Español.

Twitter: @GabrielSalvia