17.7.2018
 
Artículos / Opinión
Gaia Marchiori
La regularización de 300 mil inmigrantes en Chile: análisis y críticas de la reforma migratoria de Piñera
Por Gaia Marchiori
20 de abril de 2018
Entre las medidas administrativas con efecto inmediato, el Presidente de Chile mencionó dos categorías de inmigrantes que se verán afectados por unos tratos diferentes: los venezolanos y los haitianos.
 

Chile se convirtió en el epicentro de la migración Latinoaméricana: es el país que recibió el número más alto de inmigrantes en los últimos cuatro años. Si en 2014 los extranjeros residentes en el país legal o ilegalmente eran 416.000, el 2.3% de la población, los datos no oficiales hoy en día hablan de cifras que superan el millón de inmigrantes. A esta situación se suma el aumento de personas que ingresan al país con visa de turista y terminan quedándose a menudo de manera irregular causando, entre otras cosas, precariedad laboral y abuso del sistema.

El pasado 9 de abril el recién asumido Presidente Sebastián Piñera firmó unas nuevas indicaciones al proyecto de ley ya formulado en 2013. “Ha llegado el momento de poner orden en este hogar que compartimos, en esta, nuestra casa” – declaró Piñera, anunciando que, esperando la aprobación de la nueva ley por parte del Parlamento, el ejecutivo normalizará por decreto las situaciones más contingentes.

La reforma sugerida por Piñera es caracterizada por cinco puntos clave:

  1. Creación de dos nuevas instituciones migratorias: el Consejo de política migratoria (CPM) y el Servicio Nacional de Migraciones (SNM), con el fin de regular formalmente derechos y deberes de los inmigrantes.
  2. Un Sistema flexible de categorías migratorias: cada extranjero puede entrar al país libremente a través de una “Permanencia Transitoria”, que lo autorizará a permanecer por un máximo de 90 días como turista sin poder realizar actividades remuneradas o pasar a otra categoría migratoria. La “Residencia Temporal” por motivos laborales será otorgada exclusivamente después de una solicitud fuera de Chile antes de llegar al país. Solo de esta manera se podrá optar por una Residencia Definitiva, una vez vencida la Temporal.
  3. Medidas para combatir el tráfico de migrantes: serán establecidos requisitos de ingreso claros y se llevará adelante la lucha al ingreso irregular y clandestino al país.
  4. Descriminalizar la migración irregular, a través de la regularización de los inmigrantes irregulares que hayan ingresado al país antes del domingo 8 de abril 2018.
  5. Sistema de Expulsión Expedita para “aquellos extranjeros que hayan infringido la ley migratoria”, ingresando al país eludiendo el control o valiéndose de documentos falsificados.

Además de estas directrices, entre las medidas administrativas con efecto inmediato, el Presidente mencionó dos categorías de inmigrantes que se verán afectados por unos tratos diferentes: los venezolanos y los haitianos. A los primeros se concederá una Visa de Responsabilidad Democrática en respuesta a la “·grave crisis democrática” que sufre el país, su incertidumbre política  “y en consideración a la política humanitaria” que tuvo ese país durante la dictadura de Augusto Pinochet entre 1973 y 1990, cuando muchos chilenos se exiliaron en territorio venezolano. Desde el principio de la crisis en Venezuela hubo un éxodo masivo: en 2017 llegaron a Chile alrededor de 165 mil personas. La Visa humanitaria les da un permiso de residencia temporal de un año, puede ser prorrogada una vez, rige desde el lunes 16 de abril y debe ser solicitada ante la autoridad chilena en Venezuela en la ciudad de Caracas o en el consulado honorario de Maracaibo. Por lo que concierne a los ciudadanos de Haiti, en cambio, Piñera anunció que podrán solicitar una Visa Consular de Turismo simple (30 días) pero no podrán cumplir ninguna actividad remunerada y no tendrán posibilidad de residencia hasta julio 2018. Por los que tienen familia en Chile, se otorgará una Visa de Reunificación familiar. El requisito clave por las dos es solicitarlas en el consulado de Chile en Puerto Principe antes de llegar.

El gobierno espera, a través de estas medidas, reducir la inmigración de Haiti, la sexta nacionalidad más presente en el país. La policía de investigación de Chile y el jefe de la extranjería Victor Nakada están estudiando la posibilidad de enviar personal a Venezuela y Haiti para agilizar los trámites en los respectivos consulados.

Aunque la mayoría de los expertos destacaron el esfuerzo finalmente alcanzado por el último gobierno de cambiar el sistema, fueron señanaladas también unas debilidades y críticas al Proyecto de ley de Piñera.

En particular, las medidas orientadas al control de las fronteras y su gestión muestran la linea de gobierno unívoca, más que una mirada global de lo que significa un constante y significativo flujo migratorio. “La verdad es que no basta con decir que el visado será consular para que la gente deba volver a sus paises para poder tener esa visa y volver a ingresar, eso no conversa con la realidad”, dijo el ex director de Migraciones Miguel Yaksic.

Las críticas más notables fueron destacadas por las medidas administrativas con efecto inmediato a expensas del pueblo haitiano. Entre los reproches más importantes del Decreto Ley 1.094 de 1975, que compone la reforma de Extranjería hecha en plena dictadura, está la excesiva importancia de la seguridad interna y de la sospecha hacia el extranjero. En este sentido, el proyecto llevado a cabo por Piñera fue tildado también por algunos intelectuales como “reforma con apellido haitiano”, los cuales subrayaron también su caracter selectivo y discriminatorio. Las medidas reservadas a la población haitiana de hecho fueron anunciadas sin adecuada información y tienen efectos prácticos inmediatos, sin considerar que el consulado chileno de Puerto Principe en la isla no cuenta con muchos funcionarios ni la oportuna capacidad de atención. El subsecretario del Interior chileno, Rodrigo Ubilla, aportó que estas normas son claras, transparentes y por una migración segura. “Chile no discrimina, simplemente debe hacerse cargo de cuántos extranjeros puede recibir responsablemente.”

Las críticas se intensifican ulteriormente si se toma en consideración el el primero gobierno Piñera (2010-2014), cuando Chile tuvo una experiencia parecida con el pueblo dominicano: los cambios en las visas actuados en aquella ocasión no disminuyeron el flujo migratorio, sino realmente aumentaron los canales irregulares de entrada al país. Lo mismo podría occurrir con las visas consulares dedicada a los haitianos.

Con respecto a la Visa de Responsabilidad Democrática para ciudadanos venezolanos, en cambio, se lanzaron fuertes críticas sobre las medidas que para algunos parecen de lineamentos antinmigratorio. Se cuestionan los criterios de asignación de una Visa de tipo Humanitario ya que esa modalidad debería entregarse por situaciones de crisis y no por nacionalidades específicas.

Dadas las circustancias presentes en Venezuela, muchas personas ya tenían el pasaje para irse a Chile y el anuncio para tramitar su visa les cayó por sorpresa. El viaje a Chile fue ulteriormente puesto en duda porque, a partir de la noche del domingo 8 de abril, la gente empezó a ponerse en fila en frente al consulado de Caracas y los días siguietes todas las operaciones fueron ralentizadas por la cantidad de personas presentes. Llegó también la noticia del cierre del consulado honorario de Maracaibo por todo el mes de abril. Si no fuera suficiente, algunos pasajes de una compañia aérea panameña desde y hacia Chile fueron suspendidos. La decisión de Maduro de suspender las relaciones económicas por 90 días  con un grupo de funcionarios panameños, incluyendo al presidente Juan Carlos Varela, así como 46 empresas del país centroamericano, fue una medida de reciprocidad luego de que la comisión nacional contra el bloqueo de capitales de Panamá publicó un listado de 55 venezolanos políticamente expuestos entre los que se encontraba el mismo presidente Maduro.