24.6.2017
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  Entrevistas

Marlene Azor Hernández:

«El régimen cubano es uno de los más reaccionarios del mundo»
Por Agustina Ordoqui, Macarena Castro y Lucía Borello Taiana
11 de mayo de 2017
La socióloga cubana, exiliada en México, reflexionó para Análisis Latino sobre los derechos humanos en Cuba. Sostuvo que la isla dejó de ser una de las prioridades de los Estados Unidos en su política exterior y disparó: «El trabajo no es libre en el país»
 
 

En su paso por Buenos Aires, invitada por el Centro para la Apertura y el Desarrollo de América Latina (CADAL), la socióloga y disidente cubana Marlene Azor Hernández sostuvo que Raúl Castro y el mandatario venezolano Nicolás Maduro “son dos dictadores de muy bajo nivel pero hermanados ideológicamente” y que, por eso, es esperable el apoyo de Cuba a Venezuela por la crisis política en ese país.

En diálogo con Análisis Latino, agregó que las reformas iniciadas en la isla son cosméticas y que, si bien hay expectativas para 2018 cuando Miguel Díaz Canel asuma la presidencia, no se observa voluntad política para profundizar los cambios. Y lamentó que la administración del estadounidense Donald Trump haya sacado a Cuba de la lista de prioridades de su política exterior.

Por otro lado, Azor Hernández, exiliada desde 1999 -primero en Francia y luego en México-, señaló que los niños y las mujeres están desprotegidos en Cuba frente a la violencia familiar y policial y afirmó que el trabajo no es libre porque a la mayoría de las personas “se les confisca” el salario.

En ese sentido, comparó las misiones de médicos cubanos en el extranjero con la trata de personas por la confiscación de sus salario entre un 67 y 80 por ciento según el país, incautación de sus pasaportes, prohibición de formar parejas en los países donde trabajan y castigo de ocho años para volver a Cuba si no continúan en las misiones y se quieren contratar libremente. Los familiares de los galenos quedan de rehenes en la isla. Es necesario recordar que los salarios en Cuba son los más bajos del hemisferio occidental.

Marlene Azor Hernández

-¿Qué opina del respaldo que le dio el gobierno cubano a Venezuela en su conflicto con la OEA?

-Efectivamente el espaldarazo que le da Cuba con relación a la OEA era esperable, a partir de la necesidad que tiene Cuba de mantenerse como aliado de Venezuela y de seguirle brindando todo tipo de servicio para que Venezuela, a su vez, le siga suministrando petróleo y le pague por los servicios médicos que Cuba le da. En segundo lugar, es un interés político porque Cuba fue expulsada de la OEA en 1962 y, a pesar que desde 2009 la OEA invitó a Cuba a que entrara de nuevo, Cuba no lo hace. ¿Por qué? Porque es pertenecer a un organismo internacional hemisférico en el cual hay una Carta democrática que hay que respetar. Para Cuba es ventajoso no pertenecer a la OEA, porque no tiene que rendir cuentas sobre su sistema antidemocrático porque no tiene ese compromiso internacional con la OEA. Entonces apoyar a Venezuela le viene bien desde todos los puntos de vista. El gobierno cubano se está quedando como uno de los gobiernos más reaccionarios y conservadores del mundo al apoyar la represión contra la sociedad civil independiente en Venezuela y al mismo tiempo apoyar el no respeto de la división de poderes, negar los derechos del Parlamento democráticamente elegido y violentar la Constitución de 1999.

-¿Cree que se producirán cambios en Cuba a partir de 2018, cuando está previsto que asuma Miguel Díaz Canel en lugar de Raúl Castro?

-Todo el mundo espera eso, que haya una transición de figuras históricas a figuras más jóvenes, pero eso no implica el cambio de régimen político ni económico. Sin embargo, recientemente el canciller Bruno Rodríguez dijo que eso todavía no está fijado en la ley. Por lo tanto, Raúl Castro se puede reelegir. Me parece una jugada política porque Cuba está en una situación muy crítica. Es como un llamado internacional para decir: “el inmovilismo puede ser peor aún, así que no nos pidan más cambios”. Económicamente está en recesión. Hay una reticencia al cambio, aunque son reformas que planteó el mismo Raúl Castro en 2011. Por la lentitud con que se han ido aplicando y sus resultados desastrosos demuestran incompetencia y falta de voluntad política. El sistema político actual es insostenible porque el régimen no permite la discrepancia sobre sus precarias políticas públicas ni sobre su estructura económica y política: la crisis continúa y se profundiza. Cuba está en un lugar muy crítico porque no implementa las reformas para salir de la crisis y tiene un descontento acumulado, no es capaz de hacer avanzar el país y tener crecimiento económico y de bienestar social. La gente ya no cree en el gobierno. Las reformas de los últimos años son cosméticas y no dan el resultado esperado, están mal diseñadas y son contradictorias. La expectativa de cambio se agotó. No se observa aún voluntad política para darle respuesta a esta situación crítica.

-De diciembre de 2014 a ahora, cuando se anuncia la apertura del diálogo entre Cuba y Estados Unidos, ¿tampoco hubo cambios?

-El año 2014 abrió expectativas para la población cubana porque la población está harta de estar permanentemente en una situación de emergencia. La dirigencia política actúa como si siempre estuviéramos en guerra y tuviéramos que resistir. Los gestos de Obama fueron bien recibidos por la población, pero no por el gobierno que se mostró irrespetuoso y sostuvo las banderas del “antiimperialismo”, que no es más que un discurso de barricada para tener un enemigo a quien culpar y desentenderse de la responsabilidad de las fracasadas políticas públicas que implementa en la economía, con relación a la vivienda, al acceso a agua potable, a la calidad de la educación y la salud, a la precaria y no universal seguridad social y a la represión que ejerce contra la creación cultural y las investigaciones sociales. Frente a las reformas que propuso Obama, sobre todo con el sector emergente privado para dar créditos y comprar a los emprendedores cubanos, el gobierno se opuso y pidió que le quitaran el embargo para negociar a nivel de Estado con los empresarios estadounidenses, sin empoderar a los pequeños empresarios privados. La continuidad del actual régimen político es reproducir un capitalismo monopólico marginal, mucha desigualdad y pobreza, y sin derechos. En Cuba no se pueden reivindicar ni justiciar los derechos, por lo tanto no son Derechos según la reglamentación del Derecho internacional, sino que son “concesiones” que dependen de la voluntad del político de turno.

-Sobre la asunción de Donald Trump, ¿cuál cree que va a ser la relación entre ambos países?

-Donald Trump es un político improvisado. Como dice un amigo mío, él está muy preocupado por el rating. Le encanta estar en Twitter diciendo lo que se le ocurre. Por suerte, tiene un equipo de gobierno que lo apacigua y lo devuelve a la realidad. En los primeros 100 días no pudo levantar el muro, ni decidir el presupuesto, ni tumbar el Obamacare. Menos mal, ¿no? Frente a Trump, Cuba mantiene un coqueteo leve. De gira en Europa, el canciller dijo que Cuba estaba muy interesada en tener una colaboración con la nueva administración sobre la base de la soberanía y el respeto mutuo. Sin embargo, por parte de la administración Trump, Cuba salió de la agenda de importancia. El nuevo presidente ha mencionado a Cuba en tres o cuatro ocasiones y sólo para decir que va a revisar todo lo logrado con Obama. Estoy segura que va a hablar de los derechos humanos en algún momento, pero no sé como eso se llevará a la práctica en una política concreta. El gobierno de Cuba quisiera que siguiera la relación, porque está en una verdadera y profunda crisis hace 27 años y sigue apostando a su mercado natural que es el que le queda a 90 millas, al que puede comprar tecnología, al que puede mandar sus productos, del cual espera obtener cuantiosos créditos. Por eso quiere que le eliminen el embargo. Sin embargo, a nivel interno tiene “trabada” toda la actividad económica, social, civil, cultural y política del país con represiones de distintos tipos pero en todos esos aspectos de la sociedad. Según el propio gobierno cubano, tiene relaciones comerciales con 175 países al margen de los EEUU.

-En Francia publicó “Derecho de las mujeres y vida cotidiana en Cuba”, ¿cuál es la situación de las mujeres en Cuba?

-En la década de los sesenta en el país, se promulgó la igualdad del hombre y la mujer. Eso es un salto positivo al igual que la prohibición de la discriminación racial que también en Cuba está por ley, como el derecho al aborto. Ahora bien, en la práctica, el gobierno no monitorea ni publica la discriminación racial y de la mujer en la realidad. Cuba no tiene detectado el nivel de femicidio que hay en el país. Mariela Castro que es la hija de Raúl Castro y dirige el centro CENESEX, dice que en Cuba no hay femicidios, que no existen. Tampoco existe como delito. Ella declara que no existe el hecho. Las investigadoras de género, van a medicina legal y van buscando a las mujeres fallecidas, pero ninguna tiene la etiqueta de que murió por violencia de género. No están separadas las estadísticas. No está prevista en la ley la violencia intrafamiliar. En el código de la familia, no está la tipificación del delito de violencia contra la mujer. No existen casas refugio para las mujeres violentadas. No existen las medidas de prohibición de proximidad, de delimitación de proximidad. Las penas por acoso y golpizas contra las mujeres son laxas, y la policía muchas veces no recoge las denuncias porque eso es un problema “privado” entre las parejas.

-En Cuba, uno de los principales grupos de oposición dentro de la isla está conformado por mujeres…

-La violencia estatal contra la mujer se ejerce todos los domingos contra las Damas de Blanco. La mayor violencia contra la mujer sucede todos los domingos, contra mujeres opositoras sean Damas de Blanco del grupo de UNPACU o de otros grupos opositores. Para el movimiento feminista cubano, que reside en Cuba, las Damas de Blanco no existen. Las mujeres reprimidas por la violencia policial y de la seguridad del Estado no son mujeres, el movimiento feminista que actúa dentro de Cuba invisibiliza la represión y discriminación políticas. Las Damas de Blanco piden que se liberen a todos los presos políticos y que se respete el derecho a la manifestación pacífica entre otros derechos fundamentales. Hay otros grupos femeninos como el Movimiento Dignidad que lucha porque desaparezcan los arrestos y penas de cárcel por “peligrosidad predelictiva”, que es un delito que se imputa por el código penal cubano, cuando se presume que en algún momento futuro se podría cometer un delito. Este movimiento también está duramente reprimido.

-¿Cuál es el estado en Cuba con respecto a los derechos de los niños?

Hace poco, visitó la Habana, la Relatora especial de Derechos Humanos de la ONU que atiende el problema de la trata de personas. Lo primero que dijo fue que había que cambiar toda la legislación sobre la trata. Segundo, se sigue insistiendo en los protocolos facultativos de protección del niño frente a los conflictos armados, protección del niño frente a la pornografía y la prostitución y la trata sexual. En el caso de los niños, el Comité sobre la Protección del Niño le ha dicho siempre [a Cuba]: “Ustedes no pueden seguir manteniendo una edad de 16 años para declarar adulto a los cubanos, tiene que ser 18. Porque cuando ustedes no hacen eso, ya consideran como un adulto a un adolescente que comete un delito a los 16 años”. ¿Qué pasa con eso? Las implicaciones de eso es que los envían a centros de internamiento en los cuales coinciden niños de 16 hasta jóvenes de 24. En el Código de la Familia y la Juventud no está previsto el delito de violencia contra los niños. No está tipificado y, por lo tanto, tampoco está penalizado. Tienen centros de internamiento para los que detectan que tienen actividades de prostitución. Mujeres, niñas y niños que estén en la prostitución van a centros de rehabilitación, centros de internamiento. Los niños y niñas de los opositores están siendo muy acosados e incluso expulsados de sus escuelas, sometidos a una violencia institucional que no reconoce el gobierno cubano.

-¿Cuál es el estado entonces con respecto a la prostitución y la trata de personas?

-Esa es otra de las cosas que señaló la relatora. La prostitución no es un delito en Cuba, ¿qué pasa en la práctica? Que los centros de internamiento son una moneda de cambio de la policía que extorsiona a las prostitutas y a los prostitutos y les exige favores sexuales o dinero a cambio de no llevarlos a los centros de internamiento. Pero la relatora dijo que se había avanzado mucho en la política preventiva y que hay un monitoreo sobre los niños o las niñas que puedan estar en situaciones de vulnerabilidad, pero así mismo se le señaló al gobierno cubano que hay que cambiar toda la legislación con relación a la trata de personas, hay que eliminar los centros de internamiento, hay que subir la edad de 16 a 18 y las políticas de rehabilitación tienen que ser libres y tienen que ser políticas mucho más claras con relación a las mujeres, a los niños y a las niñas. A las mujeres no las puedes internar, ni a los adolescentes, por practicar la prostitución. ¿Qué es lo que no vio la relatora? Que la trata es trata sexual y laboral. Es cuando tú estás obligada a participar en actividades sexuales o laborales con coerción, no eres libre. Ahí está la definición mínima de trata.

-¿Por qué hay organizaciones opositores que comparan las misiones médicas en el exterior con la trata?

-Por las condiciones en las cuales estos médicos van a hacer esas misiones, por la cantidad de salario que se les confisca por parte del Estado y por la ausencia de derechos de esos trabajadores dentro y fuera del país. En Cuba no se respetan las libertades laborales previstas en los Convenios de la OIT, de las cuales el gobierno cubano es estado parte porque las ha ratificado.

-¿En qué sentido el trabajo no es libre?

Por ejemplo, si soy profesora universitaria, no puedo ser socióloga en un centro de investigación privado en Cuba. El empleo no es libre. El gobierno prohíbe la creación de una organización de Derechos Humanos independiente que monitoree el cumplimiento e incumplimiento de los Derechos Humanos en la isla. La mayoría de los profesionales estamos cautivos en la empresa estatal que sigue pagando salarios paupérrimos. No podemos ejercer nuestras profesiones fuera del estado. Dos: no puedes querer participar en las empresas mixtas extranjeras-cubanas, que pagan un poquito mejor. Si propones tu candidatura, no te van a escoger por tus habilidades, sino que te van a escoger por tus habilidades y por tu confiabilidad política. Las empresas empleadoras estatales para los inversores y trabajadores cubanos son las que confiscan el salario del cual hablo. Son intermediarias impuestas que parasitan a los inversores y trabajadores cubanos. La confiscación del salario por las empleadoras estatales es mensualmente y mientras dure el contrato. Entonces tampoco es libre ahí el empleo. Pero tampoco es libre cuando vas a una misión porque tienes que firmar un contrato con el que el Estado te confisca más del 67% de lo que te van a pagar. El Estado cubano confisca el salario, tanto a los trabajadores de la empresa extranjera-cubana, de las empresas mixtas, como a los que trabajan en las empresas 100% extranjeras, incluidos los médicos que van a misiones en contratos entre gobiernos. El trabajo no es libre en Cuba porque demás, los trabajadores cubanos no tienen derecho a huelga, no tienen derecho a afiliarse a sindicatos independientes del estado y los contratos colectivos de trabajo no son representados por sindicatos independientes al estado. Hoy el desempleo estimado por investigadores es del 28% de la PEA.

-¿Por qué decidió exiliarse?

-Quería salir de Cuba definitivamente desde 1987, cuando me doy cuenta de que los dirigentes del país no saben hacia dónde van y la línea del momento “la rectificación de errores” es un retroceso hacia las formas más voluntaristas, restrictivas y desastrosas de Fidel Castro: el gobierno de Cuba no tiene políticos ni ilustrados ni buenos administradores sino todo lo contrario. Lo que demuestran a diario es que carecen de la capacidad de aprender y dirigen la sociedad a golpes de represión. Pero salir de Cuba era muy difícil y no lo logro hasta 1999. En Cuba, salimos al exilio catapultados hacia la nada por asfixia económica y política. Durante 17 años di clases en la universidad antes de irme. En el momento en que me voy, estaba haciendo una maestría en la Universidad de La Habana y la termino en Barcelona. Mi postura es muy clara desde que estoy en Cuba y por eso me reprimen. Había presentado un doctorado en dos ocasiones, 1996 y 1997 en distintos tribunales de grado y me lo negaron por razones políticas porque mi tesis explicaba por qué se cayó el comunismo en el este de Europa y Cuba copió el mismo sistema. Luego de esto, un amigo me sugirió que le pidiera al rector de la Universidad qué temas podía investigar, y que hiciera un nuevo doctorado con el tema que él escogiera para mí, pero me negué. Hago la anécdota para que se vea el nivel de represión política en la academia cubana y la reacción de mis colegas a esa represión.

-¿En qué consiste el trabajo que hace con la Fundación de Derechos Humanos para Cuba desde México?

-Como soy la representante en México, trato de incidir en la opinión pública mexicana y latinoamericana, contactando medios, ONG, académicos y políticos. Les brindo información y monitoreo sobre los derechos humanos en Cuba, derechos económicos, laborales, sociales, culturales, civiles y políticos y de la postura de Cuba en la ONU en contraste con la postura de derechos humanos en Cuba en el interior del país. Hay un doble rasero cuando el gobierno habla en la ONU y lo que permite en el país. Dentro de Cuba no se puede hablar y discutir sobre los Derechos Humanos y los ciudadanos no conocen los Convenios que Cuba ha ratificado y de los cuales es Estado parte y debe rendir cuentas en la ONU. Las Observaciones que los Comités de la ONU le señalan a las delegaciones cubanas, no son tampoco publicados en Cuba. Por otra parte, participo en eventos en los que se les dé visibilidad a Cuba dentro de América Latina y mantengo una presencia a nivel público en sitios cubanos transnacionales como Cuba Encuentro o Habana Times.

 
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