30.4.2017
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Por que el PJ viene demorado
Por Carlos Fara
Twitter: @carlosfara
1 de marzo de 2017
Carlos Fara
(7 Miradas) Si los renovadores creen que la cuestión pasa solo por ajustar su discurso en la coyuntura electoral, perderán de vista la lógica que les permita quedarse con todo el peronismo más allá de lo que pase en 2017. Deberían pensar en cómo ofrecen una alternativa para una mayoría social de cara a 2019: lo demás vendrá por añadidura.
 
 

(7 Miradas) Iba a suceder: el peronismo del PJ necesitaba por lo menos 2 años para salir del galimatías donde está. Y quizá 4: depende lo que suceda este año en las elecciones.

Capítulo 1: el pasado. Refrescamos algunas de las razones que ya hemos descripto en esta columna:

No hay liderazgo alternativo al de CFK: ni lo va a haber hasta octubre de este año.

La etapa K fue muy fuerte y larga: eso dejó una sedimentación ideológica en muchos cuadros y en la propia base electoral.

La liga de gobernadores es nueva y le falta maduración: varios mandatarios nuevos ni siquiera son los dueños de sus territorios y controlan a sus legisladores nacionales.

Las derrotas después de tanto tiempo en el poder siempre necesitan un duelo y una autocrítica que no están madurando adecuadamente.

Se quedó sin el control de la provincia de Buenos Aires (PBA), al mismo tiempo que el gobierno nacional: eso no impide los ordenamientos de poder interno, pero claramente lo retrasa.

Capítulo 2: el presente

La foto del fin de semana en el encuentro del PJ bonaerense junto a Máximo lo dice todo: el proceso interno está empantanado. Es la muestra de lo que ya se sabe: Cristina es lo que más votos junta y fideliza, al mismo tiempo que le pone un techo de captación a opositores blandos e independientes.

Los Esmeralda no tiene líder alternativo para ofrecer, ni estrategia de construcción del mismo, ni un manifiesto renovador potente. Solo pueden ofrecer territorio y alguna cara renovada para desempeñar un rol secundario. Los Fénix están en el medio del río: peor todavía. Los K son cada vez menos en la dirigencia, pero con la carta ganadora en cualquier primaria que se presente. Scioli dubitativo y el tren de Randazzo que no arranca.

Y la jefa? Es para escribir otro artículo por la complejidad de sus opciones. Pero ¿ella prefiere ganar en Santa Cruz, aminorando el impacto político? ¿o preferiría salir segunda en PBA para desde ahí ser la jefa de la oposición, si relega al massismo a un tercer lugar? Por lo pronto, su imagen está absolutamente estabilizada en los últimos meses. Conclusión: lo que tenía que perder por el “efecto causas judiciales” ya lo perdió, y difícilmente se vaya a seguir desgastando.

Y Massa? Seguirá afuera este año, y luego verá si están dadas las condiciones para retornar. Dependerá de cómo salga el experimento con Margarita, y de si el PJ no sigue kirchnerizado.

Capítulo 3: el futuro

Cuanto peor le vaya a Macri a los ojos del electorado peronista – kirchnerista (no significa que sea así para la mayoría social), más se va a reforzar el recuerdo positivo hacia CFK. Ergo, eso le quita espacio a los renovadores, retrasa su capacidad de generar una empatía mayoritaria con su propia base y de construir un liderazgo alternativo. Por eso, el endurecimiento del discurso de todos, solo consolida la idea de que –al final- ella tenía razón: Macri es una “derecha ajustadora clásica”.

Moraleja: a Macri debería irle relativamente bien –como le fue a Alfonsín en sus primeros 2 años- para que los renovadores se impongan a la ortodoxia de la coyuntura histórica, aduciendo que los tiempos cambiaron y que la única forma de volver al poder es haciendo autocrítica y aggiornándose.

En esta última línea está Urtubey, haciendo macrismo light: pero él no está en la PBA, solo juega fichas en su provincia, le falta conocimiento a nivel nacional, y tampoco goza del respeto de sus pares (que lo ven demasiado PRO).

Moraleja: el que solo piensa en el corto plazo, jamás tiene largo plazo. Si los renovadores creen que la cuestión pasa solo por ajustar su discurso en la coyuntura electoral, perderán de vista la lógica que les permita quedarse con todo el peronismo más allá de lo que pase en 2017. Deberían pensar en cómo ofrecen una alternativa para una mayoría social de cara a 2019: lo demás vendrá por añadidura.

Fuente: 7 Miradas (Buenos Aires, Argentina)

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Consultor político.
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