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La izquierda moderada es favorita en las presidenciales de Costa Rica y El Salvador
Por Patricio Navia
Twitter: @patricionavia
22 de enero de 2014
Patricio Navia
(Buenos Aires Herald) Como ya ocurrió en las presidenciales en Chile en diciembre pasado, los candidatos izquierdistas moderados están mejor posicionados que los de izquierda extremos radicales o los candidatos de centro-derecha. Los electores latinoamericanos aún no son conscientes de que se avecinan tiempos más difíciles para sus economías, pero claramente entienden que la reforma gradual y moderada es la mejor receta para lograr y mantener la condición de clase media que mucha gente ahora no ve a su alcance.
 
 

(Buenos Aires Herald) Los candidatos de izquierda moderada son favoritos para ganar las elecciones presidenciales a celebrarse el 2 de febrero en El Salvador y Costa Rica. Aunque en ambos países probablemente habrá una segunda vuelta entre los dos primeros candidatos, el electorado de ambos parece estar inclinado a hacer un moderado giro a la izquierda. Como ya ocurrió en las presidenciales en Chile en diciembre pasado, los candidatos izquierdistas moderados están mejor posicionados que los de izquierda extremos radicales o los candidatos de centro-derecha. Después de todo, América Latina ha experimentado más de una década de crecimiento económico sostenido. La desigualdad sigue siendo persistente y las personas siguen apostando por un gobierno que mantendrá el mismo plan pero avanzará en la reducción de la desigualdad.

En Costa Rica, el candidato del gobernante Partido de Liberación Nacional (PLN), Johnny Araya, está luchando una batalla cuesta arriba. Su predecesora, la Presidenta Laura Chinchilla, es muy impopular. Es más, debido a que Araya es un enemigo político de Chinchilla, las tensiones dentro del partido gobernante dificultan que Araya, el heredero de una familia política histórica ligada al ex Presidente Luis Alberto Monge (1982-1986), pueda retener la Presidencia. Después de ocho años consecutivos en el poder, el PLN parece estar resignado a convertirse en el mayor partido de la oposición. Araya ha intentado hacer campaña sobre una plataforma de izquierda moderada, pero debido a que ha heredado la desalentadora aprobación de Chinchilla y debido a las tensiones dentro de PLN, su campaña no logró despegar. En cambio, muchos de esos votantes que apoyaron a  Chinchilla durante cuatro años, están ahora inclinados a votar por José María Villalta, el candidato de 36 años de edad del izquierdista Frente Amplio. Abogado de formación y ex activista estudiantil, Villalta es el único legislador de la coalición de izquierdas. Opositor al Tratado de Libre Comercio entre Estados Unidos y Centro América (CAFTA), Villalta pertenece a una izquierda moderada que se siente más cercana al ex presidente brasileño Lula que a la versión más local liderada por el fallecido presidente venezolano Hugo Chávez. Corriendo cerca de un tercer lugar está el candidato liberal (y cuasi libertario) Otto Guevara, del partido Movimiento Libertario (PML). En su cuarto intento por la Presidencia, Guevara llegó a liderar el centro-derecha del espectro político. Liberal en cuestiones morales y religiosas –a diferencia del más tradicional y anteriormente dominante Social Cristiano – Guevara apoya el libre comercio y las políticas de mercado. Si Araya o Guevara logran terminar en segundo lugar y competir contra el izquierdista Villalta en la segunda vuelta, los costarricenses eventualmente elegirán a un presidente moderado y pragmático.

En el Salvador, el gobernante izquierdista del FMLN, del ex grupo guerrillero que se convirtió en partido político a finales de la década de 1980, busca aferrarse al poder tras ganar las elecciones presidenciales de 2009 bajo el liderazgo de Mauricio Funes, un joven presentador de televisión que atrajo a los votantes moderados. El FMLN ha elegido ahora a Salvador Sánchez, de 69 años de edad, un ex guerrillero y actual vicepresidente. Aunque Sánchez históricamente sostuvo opiniones anti-EE.UU y se opuso al libre comercio, se ha vuelto cada vez más moderado. En comparación con Funes, representa un leve giro a la izquierda. Pero sus posibilidades de lograr una mayoría electoral dependen de su capacidad para retener a los votantes moderados que llevaron a Funes al poder en 2009. La oposición conservadora ARENA está tratando de recuperarse de la división causada por la renuncia de Elías Saca, un ex Presidente (2004-2009) que se está presentando bajo un nuevo partido. El candidato de Arena es Norman Quijano, un dentista que sirvió anteriormente como alcalde de la ciudad capital. La división dentro de la derecha ha fortalecido las posibilidades del FMLN de retener al gobierno. Aunque Quijano probablemente pasará a la segunda vuelta, la grieta que ha creado la renuncia de Saca será casi imposible de cruzar. En la segunda vuelta, tanto Sánchez del FMLN y Quijano de ARENA intentarán atraer a los votantes moderados y es probable que adopten posiciones más pragmáticas. El Salvador continuará progresando con políticas favorables al mercado y, en caso de que Sánchez gane, el gobierno pondrá un mayor énfasis en programas sociales y políticas de redistribución.

Al tiempo que el ciclo económico mundial hace una transición de altos precios de las materias primas y recursos naturales para poner más valor en la tecnología y los productos industriales, los países latinoamericanos ya no están beneficiados por los vientos favorables en la economía mundial. Inevitablemente, obligará a todos los gobiernos, independientemente de su ideología, a cambiar el enfoque hacia las ganancias de productividad y creación de empleo. Los gobiernos izquierdistas, aquellos con probabilidades de ser elegidos en Costa Rica y El Salvador, tendrán que combinar un enfoque en la redistribución con énfasis en la creación de empleos si aspiran a alcanzar el éxito político. Los electores latinoamericanos aún no son conscientes de que se avecinan tiempos más difíciles para sus economías, pero claramente entienden que la reforma gradual y moderada es la mejor receta para lograr y mantener la condición de clase media que mucha gente ahora no ve a su alcance. Los nuevos líderes regionales que tendrán el poder en el 2014, encontrarán más difícil seguir dirigiendo a sus respectivos países en la ruta del crecimiento económico, pero estarán mal informados si intentan transformaciones radicales de izquierda en lugar de reformas graduales, centristas y pragmáticas.

Patricio Navia es consejero académico de CADAL. @patricionavia

Este artículo fue originalmente publicado en inglés en The Buenos Aires Herald, el 21 de enero de 2014.

Twitter: @patricionavia
Acerca del autor
Patricio Navia
Patricio Navia
Doctor en ciencias políticas (New York University). Anteriormente obtuvo un master en la misma disciplina de la Universidad de Chicago y una licenciatura en ciencias políticas y sociología de la Universidad de Illinois. Es master teacher of global studies en el General Studies Program y profesor adjunto del Centro de Estudios Latinoamericanos y del Caribe de New York University. En Chile, es profesor de ciencias políticas en el Instituto de Ciencias Sociales de la Universidad Diego Portales. Es autor de varios libros, entre ellos el best seller “Las grandes alamedas. El Chile post Pinochet” (Mondadori, 2004).
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