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Ninguna persona del año en América Latina
Por Patricio Navia
Twitter: @patricionavia
3 de enero de 2014
Patricio Navia
(Buenos Aires Herald) Con la finalización del 2013, resulta difícil identificar un líder político de América Latina que esté por encima del resto como una voz regional. Es cierto que el nuevo Papa Francisco es de Argentina. Sin embargo, Jorge Mario Bergoglio es el líder de la iglesia católica, no un representante de su país natal, ni un líder que promueva los intereses de América Latina. Por lo tanto, aunque lógicamente fue nombrado la persona del año por la revista Time, sería injusto etiquetarlo como un líder regional.
 
 

(Buenos Aires Herald) Con la finalización del 2013, resulta difícil identificar un líder político de América Latina que esté por encima del resto como una voz regional avanzada que represente los intereses regionales en el ámbito mundial. Mientras que algunos de los candidatos obvios tuvieron un mal año en sus propios países, ningún líder emergente se levantó para ocupar la posición que en años anteriores fue disputada por el presidente brasileño Lula y el líder venezolano Hugo Chávez.

El candidato natural que ha surgido como líder regional fue la presidenta brasileña Dilma Rousseff.  Su tercer año de mandato estuvo marcado por protestas callejeras y descontento popular con sus políticas económicas y con los preparativos para la Copa del Mundo 2014. Durante la segunda mitad del año, Rousseff se vio obligada a centrar sus esfuerzos en la reconstrucción de su imagen en Brasil. Además, el desarrollo económico mediocre de Brasil en los últimos tres años debilita cualquier exigencia posible que pudiera tener para ser líder regional.

Desde la muerte de Hugo Chávez, los presidentes de izquierda en América Latina no han logrado encontrar a un nuevo líder. La presidenta argentina Cristina Fernández está luchando en su país. Si bien su coalición salió primera en las elecciones de medio término, los resultados no fueron una victoria contundente. Los presidentes de Ecuador y Bolivia, Rafael Correa y Evo Morales también enfrentaron dificultades. Mientras a Correa lo criticaron los ambientalistas por su decisión de abrir áreas sensibles, habitadas por grupos indígenas, para la producción de petróleo, Evo Morales revirtió una promesa de campaña al anunciar que se presentará para un tercer mandato en 2014. Una interpretación controversial del Tribunal Constitucional – que sentenció que el límite de dos períodos no se aplica en 2014 ya que la constitución se aprobó luego de su primera elección en 2005 – lo ha puesto a Morales en el mismo nivel que los ex presidentes Alberto Fujimori en Perú y Carlos Menem en Argentina, que usaron el mismo truco para buscar un tercer mandato constitucionalmente.

Otras figuras izquierdistas tampoco lograron emerger como líderes. El Presidente Uruguayo José Mujica, quien continuó siendo noticia por su estilo atractivo y desprecio por el protocolo presidencial, también acaparó la atención del mundo ya que presionó por la legalización de la marihuana en Uruguay. Pero dado el pequeño tamaño de su país y su desarrollo económico relativamente alto, el movimiento de Uruguay probablemente tenga poca repercusión en otros lugares. Por otra parte, Mujica y la élite política uruguaya hicieron su movimiento en contra de la aparente voluntad del pueblo. Las encuestas informan que la mayoría de los uruguayos se opone a la legalización de la marihuana. En el país que cuenta con la experiencia más exitosa de plebiscitos y democracia directa en América Latina, Mujica perdió una valiosa oportunidad para mostrar al mundo una experiencia exitosa de democracia participativa. En cambio, el presidente uruguayo tomó la audaz decisión de legalizar la marihuana sin consultar al pueblo uruguayo.

Los líderes de Centro-derecha, como el Presidente Sebastián Piñera –que ha llevado a un período de rápida expansión económica en Chile –y Juan Manuel Santos –que ha mantenido a Colombia en el camino de un desarrollo económico sostenido logrado primero bajo el mandato del ex presidente Álvaro Uribe, también han tenido preocupaciones internas. En Chile, el impopular Piñera condujo los partidos derechistas a su peor derrota electoral desde que se restableció la democracia en 1989. En Colombia, las posibilidades de reelección de Santos dependen del progreso de las conversaciones de paz con la guerrilla de las FARC. Aunque Santos es líder en las encuestas, cualquier cambio significativo en el proceso de paz podría amenazar su reelección a mediados del 2014. El presidente peruano Ollanta Humala ha sido golpeado por escándalos de corrupción. Al igual que sus dos predecesores, Humala continuará estando a cargo de un país que experimenta un crecimiento económico sólido, pero sus índices de aprobación seguirán siendo una lucha. No ser popular en casa descalifica a cualquier presidente a tratar de ejercer un liderazgo regional.

El presidente mexicano Enrique Peña Nieto es lo más cercano para ocupar la posición del líder regional en 2013. Él ha sido capaz de empujar reformas complicadas y polémicas en el Congreso. Sin embargo, aún se está deliberando sobre si estas reformas darán a la economía mexicana el envión que tanto necesitan para poner al país en la senda de un rápido crecimiento económico, reducción de la pobreza e inclusión social. Además, desde su incorporación al NAFTA en 1983, la influencia de México en América Latina ha disminuido considerablemente.

Es cierto que el nuevo Papa Francisco es de Argentina. Sin embargo, Jorge Mario Bergoglio es el líder de la iglesia católica, no un representante de su país natal, ni un líder que promueva los intereses de América Latina. Por lo tanto, aunque lógicamente fue nombrado la persona del año por la revista Time, sería injusto etiquetarlo como un líder regional.

Termina el año sin un líder que pueda defender los intereses de la región. Ningún líder latinoamericano participa activamente en los debates del mundo sobre cómo promover el crecimiento económico y enfrentar mejor los retos del mundo. Desde el final del período de ocho años de Lula como Presidente de Brasil y, para mejor o peor, desde la muerte de Hugo Chávez, ha permanecido vacío el asiento latinoamericano en la tabla de líderes mundiales.

Este artículo fue originalmente publicado en inglés en el diario The Buenos Aires Herald.

Traducción de Wanda A. Di Rosa y Hernán Alberro.

Twitter: @patricionavia
Acerca del autor
Patricio Navia
Patricio Navia
Doctor en ciencias políticas (New York University). Anteriormente obtuvo un master en la misma disciplina de la Universidad de Chicago y una licenciatura en ciencias políticas y sociología de la Universidad de Illinois. Es master teacher of global studies en el General Studies Program y profesor adjunto del Centro de Estudios Latinoamericanos y del Caribe de New York University. En Chile, es profesor de ciencias políticas en el Instituto de Ciencias Sociales de la Universidad Diego Portales. Es autor de varios libros, entre ellos el best seller “Las grandes alamedas. El Chile post Pinochet” (Mondadori, 2004).
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