17.11.2017
Inicio | Institucional | Artículos | Entrevistas | Libros | Podcast | Publicidad | Videos
  Artículos
El amigo Chepe
Por René Gómez Manzano
Twitter: @ReneGomezM
9 de octubre de 2013
René Gómez Manzano
(Cubanet) A quienes tuvimos el honor de tratarlo, nos quedará siempre el recuerdo de su bondad y de su conversación sustanciosa, salpicada de graciosas anécdotas de los tiempos en que creía en la justeza de las ideas comunistas. En esos relatos, la índole alucinante de este sistema del absurdo se reflejaba con precisión no menor que en sus argumentados artículos consagrados a los problemas de su especialidad, la economía.
 
 

(Cubanet) Opté por dejar pasar unos días antes de redactar unas líneas sobre el lamentable deceso del eminente economista independiente cubano Oscar Espinosa Chepe, acaecido en Madrid el pasado lunes 23 de septiembre. Sabía que muchos colegas escribirían al respecto, pero no me intimidó la idea de que mis posibles argumentos fuesen empleados antes por esos otros periodistas alternativos.

Ciertamente fue grande el número de los trabajos que se publicaron sobre este miembro del Grupo de los 75, preso de conciencia en licencia extrapenal que, al fallecer, todavía adeudaba lustros de cárcel. Cubanet, el prestigioso diario digital del que era asiduo colaborador, publicó el martes 24, por sí solo, seis trabajos consagrados al distinguido profesional. Un merecidísimo homenaje.

Conocí a Oscar en la década de los setenta, cuando ambos trabajábamos en el conjunto arquitectónico ocupado en parte por un organismo de nombre larguísimo: la Comisión Nacional de Colaboración Económica y Científico-Técnica. Se trataba de un antiguo edificio de apartamentos de lujo, ubicado en Primera esquina a B, en el Vedado habanero.

Ambos, por tener segundos apellidos poco frecuentes, éramos conocidos mayormente por éstos. Chepe se ocupaba de coordinar, por la Parte Cubana, los vínculos con varios países entonces socialistas de Europa Central, mientras yo me desempeñaba como Asesor Jurídico del pequeño grupo encargado de la participación de nuestro país en la gigantesca fábrica de reuniones y papeles conocida como CAME: el Consejo de Ayuda Mutua Económica.

Se trataba en puridad de dos órganos estatales diferentes, aunque radicábamos en el mismo inmueble debido a que la jefatura de ambas entidades era ocupada por el mismo dirigente. Tratábamos temas diversos, de modo que los contactos laborales que teníamos Chepe y yo eran casi inexistentes. No obstante, como el colectivo era pequeño, nos conocimos y tratamos, aunque sin mucha profundidad.

Andando el tiempo, la decisión de vivir en la verdad que uno y otro tomamos por separado nos acercó de nuevo en las filas de la disidencia interna. En el caso de Chepe, la formidable labor de análisis económico que realizó fue castigada con su encarcelamiento durante la tenebrosa Primavera Negra de 2003.

Resulta ilustrativa la inconsecuencia con la que el régimen castrista actuó en su caso: Contra los encartados de aquel momento se esgrimió el pretexto de que servían a los Estados Unidos y apoyaban el embargo mantenido por ese país contra Cuba. De nada le sirvió a Chepe haber sido durante años —y hasta el día de su muerte— un firme opositor a esas medidas. Los jueces castristas lo sancionaron igual.

A quienes tuvimos el honor de tratarlo, nos quedará siempre el recuerdo de su bondad y de su conversación sustanciosa, salpicada de graciosas anécdotas de los tiempos en que creía en la justeza de las ideas comunistas. En esos relatos, la índole alucinante de este sistema del absurdo se reflejaba con precisión no menor que en sus argumentados artículos consagrados a los problemas de su especialidad.

Durante mi reciente viaje a los Estados Unidos tuve la oportunidad de constatar el inmenso prestigio del que gozaba Chepe entre sus colegas. En el congreso de la Asociación para el Estudio de la Economía Cubana, los estudiosos consagrados a estos temas —también profesionales competentes— expresaron a una sola voz su contrariedad por la ausencia del ilustre cienfueguero, motivada por su enfermedad.

Era la primera ocasión en que él hubiese tenido la posibilidad de concurrir en persona a ese tipo de eventos: la negativa a permitir viajes temporales de disidentes al extranjero, mantenida durante decenios por el gobierno cubano y levantada hace sólo meses, le impedía asistir. No obstante, siempre colaboró con enjundiosas ponencias que eran seguidas con gran interés por sus colegas residentes fuera de la Isla.

La muerte de Chepe se une a la de otros activistas prodemocráticos que hemos sufrido en la oposición interna cubana a lo largo de los años. Su nombre se junta ahora en nuestro recuerdo al de otros que lo antecedieron en ese tránsito: Jesús Yanes Pelletier, el asaltante del Moncada Gustavo Arcos Bergnes, Orlando Zapata Tamayo, Juan Wilfredo Soto, Wilman Villar, Laura Pollán, mi ex suegro Bienvenido Perdigón, Oswaldo Payá, Harold Cepero…

Muchos han sido los caídos durante estos decenios de lucha pacífica. No son ni remotamente tantos como los muertos en combate o fusilados durante los años iniciales de castrismo, pero son los más cercanos a nosotros. Ellos hacen que los más antiguos nos sintamos como una especie de náufragos que hemos logrado sobrevivir mientras ellos han partido ya.

Pero también nos señalan el camino a seguir. Su recuerdo nos inspira y su obra queda como guía para los que seguimos sus pasos en esta batalla pacífica. En ese sentido, Oscar Espinosa Chepe fue y seguirá siendo un ejemplo excepcional.

René Gómez Manzano reside en La Habana, es abogado y periodista independiente.

Twitter: @ReneGomezM
Acerca del autor
René Gómez Manzano
René Gómez Manzano

René de Jesús Gómez Manzano nació en la ciudad de La Habana en diciembre de 1943. En 1961 obtuvo una beca para estudiar en la Universidad de la Amistad de los Pueblos Patricio Lumumba, en Moscú, antigua Unión Soviética. En 1966 obtuvo el título de Licenciado en Derecho (Especialista en Derecho Internacional) y recibió Diploma con Notas Sobresalientes. En Cuba trabajó en la Empresa CUBAMETALES del Ministerio del Comercio Exterior, en los Bufetes Colectivos, como Asesor Jurídico de la Secretaría Permanente para Asuntos del CAME (SPAC) y ostentó durante un decenio la condición de Abogado de Oficio del Tribunal Supremo. A partir del inicio de la década de los años 80, a raíz de los tristemente célebres “actos de repudio” creció su inconformidad con la situación imperante en el país y se decidió a actuar para cambiarla en lo que estuviera a su alcance. Comenzó, junto a otros colegas abogados, a asumir por designación la defensa de ciudadanos acusados de la comisión de delitos políticos representando desde 1980 y hasta su expulsión de los bufetes colectivos (en 1995) a veintenas de presos políticos. Dentro de la Oposición Interna he realizado actividades como las siguientes: Fue uno de los seis miembros iniciales del Grupo Gestor Provisional del esfuerzo unitario conocido como Concilio Cubano, integró —junto con Félix Antonio Bonne Carcassés, Vladimiro Roca Antúnez y Martha Beatriz Roque Cabello— el Grupo de Trabajo de la Disidencia Interna (más conocido por el sobrenombre de Grupo de los Cuatro) y firmante del manifiesto La Patria es de Todos (1997), por lo cual fue encarcelado desde julio de 1997 hasta mayo de 2000. Fue reconocido como “Preso de Conciencia” por Amnistía Internacional. Encabezó los esfuerzos para constituir la Asamblea para Promover la Sociedad Civil (APSC), que llegó a ser la más nutrida de las coaliciones opositoras en Cuba (365 organizaciones miembros). Menos de dos meses después, a raíz de una manifestación pacífica ante la Embajada Francesa que en definitiva no se celebró fue detenido y permaneció privado de libertad, sin acusación formal y sin juicio, durante más de año y medio. Nuevamente fue declarado “Preso de Conciencia” por Amnistía Internacional. En la actualidad es uno de los seis compatriotas residentes en Cuba que forma parte del Patronato de la Fundación HispanoCubana (Madrid), ha recibido el Gran Premio de Libertad de Prensa de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), el Premio de Concilio Cubano, el Premio de la Fundación HispanoCubana y el Premio de Derechos Humanos de la Asociación de Abogados de los Estados Unidos (American Bar Association); asimismo estuvo nominado para el Premio Nobel de la Paz. También ha recibido el Premio Félix Varela de la Sociedad CubanoEspañola de Derecho y —en 2007— el Premio Internacional de Derechos Humanos Ludovic Trarieux (que se autotitula como “el mayor homenaje de los abogados a un abogado”). Continúa dirigiendo la Corriente Agramontista (de abogados independientes), y junto a Félix Antonio Bonne Carcassés ejerce la dirección colegiada de la Asamblea para Promover la Sociedad Civil. Recientemente fue publicado su libro Constitucionalismo y cambio democrático en Cuba (Editorial HispanoCubana, Madrid, 2008).

 

Twitter: @ReneGomezM
[Ver todos los artículos del autor]
 
 Videos  El blog de Hugo E. Grimaldi
  Podcast Política Argentina
Fernando Laborda
El nuevo pacto fiscal
Por Fernando Laborda
Editorialista, diario La Nación

Archivo en mp3
El Podcast de Fernando Laborda en RSS
Auspician la columna de
Fernando Laborda
 
Colegio de Escribanos
QUILMES
FORD
Fibercorp
E N L A C E S