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Según Jones Huala, la RAM sí existe y va a seguir la violencia
Por Marcos Novaro
7 de marzo de 2018
Marcos Novaro
(TN) El líder mapuche agitó todos los fantasmas que sus colegas más ladinos y disimulados hace meses venían tratando de ahuyentar.
 
 

(TN) El líder mapuche preso en la Argentina Facundo Jose Huala y pronto a ser extraditado a Chile, hace tiempo que es un dolor de cabeza más para su propio grupo que para el resto de la humanidad.

Y ahora empeoró las cosas con su desbocada pretensión de hacer de su infortunio judicial la chispa que encienda la pradera: agitó todos los fantasmas que sus colegas más ladinos y disimulados hace meses venían tratando de ahuyentar para desmentir su asociación con la violencia y ganar popularidad para la causa.

Primero y fundamental, reivindicó a la Resistencia Ancestral Mapuche, organización cuya existencia misma, después del papelón en que terminó el caso Maldonado, fue sistemáticamente negada por todos los demás voceros de los mapuches radicalizados, por sus amigos en los organismos de Derechos Humanos e incluso por gente de izquierda bien pensante y desprevenida, que abrazó la tesis de que se trataba de un invento de los servicios de inteligencia para desprestigiar a un noble movimiento de militantes pacíficos.

La declaración emitida pocos días atrás por un grupo de intelectuales autodenominado “espacio de pensamiento crítico” ilustra el punto. En otros aspectos mejor fundada, la proclama identifica las versiones sobre la RAM como parte de la operación de “demonización” estatal contra quienes resisten un modelo opresivo. Jones Huala los puso en aprietos al sincerarse. Para preservar esa actitud crítica tan suya tal vez este grupo de pensadores se vea forzado ahora a especular que el propio lonko del Lof de Cushamen es también de los servicios; alguna vuelta le van a tener que encontrar.

Pero el líder revolucionario no se quedó ahí. En su habitual tono entre grandilocuente e histérico lanzó invocaciones a la violencia contra los blancos y sus instituciones, y reivindicó acciones de sabotaje y otros atentados cometidos por su grupo como nadie se había atrevido a hacer hasta ahora.

“Fui combatiente en algún momento de la Resistencia Ancestral Mapuche y estuve involucrado en alguna situación de sabotaje… si mi pueblo tuviese armas sería otro cantar… Ataquen, que el vuelto no va a ser con caramelos".

Cuando se conoció el fallo de extradición en su contra la siguió: "No tengan miedo, ¡viva el sabotaje! ¡piedra y fuego a la opresión! Vamos a responder con el mismo nivel de violencia para defender nuestros bienes, ¡defiéndase con lo que tenga a mano!... el buen capitalista y su poder es nuestro enemigo, al enemigo no se lo discute, se lo destruye… no pienso dialogar más con estas basuras, asesinos". Si antes estaba dialogando creo que nadie se enteró.

Recordemos que la acusación que debe enfrentar en Chile no es por atacar a ningún ricachón opresor, sino por destruirle la casa, golpear y amenazar a una familia más mapuche y pobre que él, e integrada por varios niños, que se había atrevido a trabajar para los huincas, un pecado imperdonable en su particular visión del mundo.

¿Es tan poco serio el personaje que no habría que hacerse demasiado problema por sus palabras ni darle muchas vueltas a sus arengas y actitudes? Tal vez en este caso suceda más bien lo contrario, como suele pasar con los niños y los locos (y el lonko en cuestión tiene un poco de cada cosa), que son los únicos que dicen la verdad.

Desde un comienzo la estrategia de los mapuches radicalizados ha sido no sólo ejercer la violencia en forma sistemática, sino también practicar la mentira en todas sus formas. Lo hicieron de comienzo a fin del caso Maldonado, ante todas las acusaciones recibidas por incendios, ocupaciones y ataques a bienes y personas, y también en la más reciente toma del Lago Mascardi, con el agregado de una machi sanadora que supuestamente les transmite qué tierras sus ancestros quieren que ocupen, de una manipulación alevosa de sectores de la iglesia católica y del ocultamiento sistemático de pruebas y testigos ante las denuncias de uso de armas de fuego.

Es esa estrategia de la mentira lo que Jones Huala pone en aprietos, así que al menos en ese aspecto ¡bienvenido sea! En cualquier caso su juicio ha dejado ver que dista de ser el personaje más peligroso y amenazante en esta historia, que lamentablemente, como él mismo anuncia, continuará.

Fuente: TN (Buenos Aires, Argentina)

Acerca del autor
Marcos Novaro
Marcos Novaro
Es licenciado en Sociología y doctor en Filosofía por la Universidad de Buenos Aires (UBA). Actualmente es director del Programa de Historia Política del Instituto de Investigaciones Gino Germani de la UBA, del Archivo de Historia Oral de la misma universidad y del Centro de Investigaciones Políticas. Es profesor titular de la materia “Liderazgos, representación y opinión pública” y adjunto regular de la materia “Teoría Política Contemporánea”. Ha publicado numerosos artículos en revistas especializadas nacionales y extranjeras. Entre sus libros más recientes se encuentran “Historia de la Argentina 1955/2010” (Editorial Siglo XXI, 2010) e “Historia de la Argentina Contemporánea” (Editorial Edhasa, Buenos Aires, 2006).
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