23.11.2017
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Ahora escuchen
Por Carlos Fara
Twitter: @carlosfara
26 de octubre de 2017
Carlos Fara
(7 Miradas) Más allá de que Cambiemos ahora logró el 42 % frente al 34 % de la elección general en 2015, este triunfo significa un gran avance cualitativo para el proyecto del presidente Macri, para quien este logro es más importante que el de hace 2 años: los hechos le dieron la razón, frente a un círculo rojo que lo subestimó y que lo criticó mucho en reserva desde que asumió.
 
 

(7 Miradas) Esta es una frase inventada por quien escribe, pero algo semejante debe haber rondado por el inconsciente del presidente Macri el domingo a la noche con los resultados de la elección general en la mano.

Vamos a subrayar algunos hechos claves dentro del maremágnum de información que circula en estas horas:

La expansión de la mancha amarilla: no solo creció en magnitud (pasaría del 36 al 42 %), sino que además se derramó sobre el territorio. Los casos de Chaco, Salta y La Rioja, además de inesperados, dan cuenta que ya pocas comarcas son cotos de caza privados.

Cansancio con el peronismo: ya se había expresado en las PASO, y la tendencia ahora luce con mayor claridad.

Las terceras fuerzas resistieron mejor de lo imaginado: Massa perdió 4 puntos pero sostuvo una base, Randazzo se mantuvo, lo mismo que el socialismo en Santa Fe, el MPN en Neuquén, o el Frente Renovador en Santiago del Estero.

CFK superó su techo: con la suma de 450.000 votos más, logró 3 puntos porcentuales más, lo cual significa que había más potencial en el fondo del tarro. Y eso que su campaña en el segundo tramo no tuvo la astucia de la primera fase.

Los que no habían ido a votar en las PASO hicieron la diferencia: eso se notó en varios distritos, pero  en uno donde particularmente fue notable es en la provincia de Santa Fe, en donde el peronismo apenas sumó unos miles de votos entre ambos comicios, pero Cambiemos creció nominalmente un 50 %, habiendo 6 puntos más de participación entre las primarias y la general. Se cumplió lo proyectado, respecto a que en el voto menos politizado que no concurrió el 13 de agosto, el potencial del oficialismo era más alto. 
Los hechos de coyuntura no influyeron: ni el caso De Vido le quitó votos a Cristina, ni el caso Maldonado complicó al gobierno. Tal cual lo dijimos en nuestra última columna (“Inanición”), ninguno de los dos temas iba a influir porque no están enmarcados en los clivajes centrales de la opinión pública argentina.

Más allá de que Cambiemos ahora logró el 42 % frente al 34 % de la elección general en 2015, este triunfo significa un gran avance cualitativo para el proyecto del presidente Macri, para quien este logro es más importante que el de hace 2 años: los hechos le dieron la razón, frente a un círculo rojo que lo subestimó y que lo criticó mucho en reserva desde que asumió.

Macri pasa a ser así un personaje inédito desde todo punto de vista, tanto desde su ADN político, como desde su forma de gobernar. Este proceso está reescribiendo varias reglas, que lo acercan a un record: ser el primer presidente no peronista que termina su mandato desde Alvear en 1928.

Finalmente se salió con la suya y debe estar diciendo desde sus adentros: “Ahora escúchenme”.

Fuente: 7 Mirdas (Buenos Aires, Argentina)

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Consultor político.
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