18.8.2018
 
Artículos / Opinión
Hugo Machín Fajardo
Dos aniversarios casi silenciados
Por Hugo Machín Fajardo
Twitter: @MachinFajardo
20 de julio de 2014
Ambos son ejemplo de la disputa por la “memoria única” del pasado reciente que se libra en los países del Cono Sur y, por ende, ignorados desde la intelligentsia y la militancia de izquierda de algunos de ellos. En otros tiempos, no dudo que desde diversos medios, instituciones gremiales y sindicales, se habrían emitido las pertinentes declaraciones de repudio para con hechos similares; como legítimamente se realizan en el presente respecto a otras violaciones a los derechos humanos cuyas consecuencias están personificadas.
 

Recientemente hubo dos aniversarios de crímenes de Estado que para muchos latinoamericanos deben haber pasado desapercibidos y que de haber sido oportunamente reseñados, seguramente el ruido futbolístico los habrá asordinado.

Ambos son ejemplo de la disputa por la “memoria única”  del pasado reciente que se libra en los países del Cono Sur y, por ende, ignorados desde la intelligentsia y la militancia de izquierda de algunos de ellos.  

En otros tiempos, no dudo que desde diversos medios, instituciones gremiales y sindicales, se habrían emitido las pertinentes declaraciones de repudio para con hechos similares; como legítimamente se realizan en el presente respecto a otras violaciones a los derechos humanos cuyas consecuencias están personificadas, por ejemplo en los presos de Guantánamo que próximamente arribarán a Uruguay: “las detenciones de Guantánamo siguen siendo una afrenta a los principios internacionales de derechos humanos  (…) la ausencia de redición de cuentas, verdad y reparación, por las violaciones a los derechos humanos (…) es una injustica permanente, con la que Estados Unidos incumple gravemente sus obligaciones internacionales de derechos humanos”, sostiene Érika Guevara Rosas, directora de Amnistía Internacional (AI),  para América.
 
TIANANMEN. Hace 25 años, el 4 de junio de 1989, soldados del Ejército Popular de Liberación de China, bajo órdenes de Deng Xiaoping, fusilaron en la plaza Tiananmen a miles de manifestantes que durante casi tres meses reclamaban libertad de expresión y cese de la corrupción gubernamental. La represión cambió el curso de la vida de millones de chinos que soñaban con su primavera democrática, tal como se avecinaba en el entonces denominado “campo socialista”, concretada cinco meses después con la caída del Muro de Berlín.

El Museo de Historia que bordea la plaza de la muerte no guarda información sobre esos hechos. No existen para la historia oficial. Desde los murales de propaganda estatal -la única permitida- las consignas envenenan la memoria colectiva con leyendas que cuando Malraux escribió “La condición humana”, tenían una fuerza inigualable: “El mundo os pertenece. El futuro de China os pertenece”. El escritor chino Ma Jian se pregunta si la Generación Tiananmen “que inspiró a gente en todo el mundo para que se levantara contra las tiranías ha desaparecido del panorama”.

Según AI, unas 70 personas fueron recientemente detenidas o desparecidas en China para evitar cualquier conmemoración. Para los nueve mandarines  del Comité Permanente del Buró Político, que rige la vida de 1.400 millones de personas, los hechos no existieron, ergo, ni deben ser evocados. No obstante, hay unas mujeres, las “Madres de Tiananmen”, que luchan por obtener verdad  y justicia, empeñadas en rescatar a sus muertos del olvido.  

En 2006, la agencia oficial china, Xinhua, informó que el secretario general del PCCH de Shangai, Chen Liangyu, había utilizado 1,2 billones de dólares, dinero destinado a fondos de pensión, para préstamos e inversiones ilegales.  

En 2007, según el periódico británico The Guardian  “huyeron más o menos cuatro mil funcionarios sospechados de cometer delitos por un total de 50 mil millones de dólares, desde el inicio de las reformas de mercado en el país”.  En diciembre de 2011, la agencia AFP informó de una serie de huelgas registradas en fábricas del sur de China para pedir aumentos salariales y sobre las protestas de 13 mil ciudadanos en las ciudades de Haimen y Wukan (próximas a Hong Kong), debidas a expropiaciones de tierras.

En enero pasado, los principales periódicos europeos, más la BBC, publicaron una pormenorizada investigación del Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ), que puso al descubierto la razón de aquellos reclamos reprimidos hace un cuarto de siglo.

Los veinte diputados “más opulentos de la Asamblea Nacional Popular acumulaban en 2012 un patrimonio de 62.200 millones de dólares, es decir, 46 veces más que los veinte congresistas estadounidenses más acaudalados, según datos de Roll Call, un centro de información especializado en la política de Washington”.

El informe del ICIJ sostiene que con la colaboración de entidades financieras como UBS y Credit Suisse, el dinero fruto de la corrupción de la elite china llega a paraísos fiscales como las Islas Vírgenes, o las Islas Cook.

“Al menos 13 parientes de máximos dirigentes del régimen —incluidos el actual presidente, Xi Jinping, y los ex primeros ministros Wen Jiabao y Li Peng—, así como 15 grandes empresarios y grandes compañías estatales han mantenido gran actividad en refugios fiscales (…) El cuñado del presidente e hijos de ex primeros ministros y otros altos dirigentes, implicados”

MASACRE EN AGUAS CUBANAS. El 13 de julio de 1994, 72 cubanos adultos y menores  que querían abandonar La Habana, ante la imposibilidad de lograrlo mediante el trámite normal de emigración, decidieron hacerlo clandestinamente en un viejo remolcador - 13 de Marzo – perteneciente a la Empresa de Servicios Marítimos del Ministerio de Transporte de Cuba.  Fueron infiltrados por la policía política cubana. Tras zarpar durante la noche y avanzar a siete millas de la costa son emboscados por dos remolcadores de la misma empresa, cuyos tripulantes  atacaron a los fugitivos valiéndose de mangueras de agua a presión, a la vez que ambas embarcaciones flanqueaban y arremetían contra el 13 de Marzo, golpeándolo a babor y estribor. Barcos de hierro contra un barco de madera  logran hendir el casco y provocar la entrada de agua.Hubo quienes se lanzaron al Caribe ante la inminencia del hundimiento que se produjo de inmediato. Pero decenas de personas no pudieron salir del interior del remolcador debido a los fuertes chorros de agua lanzados con mangueras antiincendios por los atacantes.

El 13 de Marzo se fue a pique y en su interior se llevó a 41 personas, entre ellos, diez niños con edades entre seis meses y 12 años perecieron.

Quienes lograron mantenerse a flote fueron avistados por un barco griego y entonces sí, rescatados por lanchas guardacostas cubanas que durante el ataque permanecieron en las inmediaciones sin intervenir. La prensa oficial cubana no informó del hecho.  

El cinco de agosto de ese año Fidel Castro, en una rueda de prensa con los medios oficiales, habló por primera vez del crimen de Estado y exaltó la actuación de los tripulantes de las naves atacantes, a quienes atribuyó un “esfuerzo verdaderamente patriótico” puesto que, según Castro, estaban defendiendo “sus medios de trabajo” (el remolcador), que pretendían sustraerle.

La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), dictaminó en 1996 que: “Las pruebas demuestran claramente que el hundimiento del barco remolcador ‘13 de Marzo’ no fue un accidente sino un hecho premeditado e intencional” (…) (que) “la investigación realizada por el Estado cubano no habría sido suficientemente exhaustiva si tenemos en cuenta que no se rescató la embarcación hundida - la cual contenía en su cuarto de máquinas muchos cadáveres de personas que perecieron en el naufragio ni los cuerpos que yacían en el fondo del mar” (…) El Estado cubano no solamente ha permitido que tan graves hechos queden  impunes, sino que además, fomenta la repetición de los mismos al considerar que  las acciones realizadas por los tripulantes de las embarcaciones que hundieron al  remolcador "13 de Marzo" constituyen "esfuerzos verdaderamente patrióticos” (…) Queda claro entonces, que está ampliamente demostrado que quienes  hundieron y dieron muerte a las 41 personas fueron funcionarios de una empresa.

Según la CIDH “…el Estado cubano no emprendió con seriedad y como un deber jurídico propio las investigaciones en el presente caso. El resultado de ello es la impunidad en que se mantiene el mismo. Por consiguiente, la Comisión considera que el Estado cubano por omisión violó el derecho a la justicia…”.  El pasado domingo 13 de julio, un centenar de integrantes de la organización opositora al régimen cubano, Damas de Blanco, fueron detenidas y retenidas  durante horas en dependencias policiales cuando marchaban por la vía pública en un homenaje a las 41 víctimas del remolcador 13 de Marzo.  

La visibilidad de las víctimas, dice el siquiatra español Antonio Sánchez González, requiere que al mismo tiempo que la víctima quiera ser percibida, el entorno también lo quiera hacer visible. En el presente latinoamericano, la disputa por la “memoria única” pareciera favorecer a unos, e invisibilizar a otros; pero como mismo dijera en su momento el propio Fidel Castro, “siempre habrá tiempo en la historia para exigirle las responsabilidades que les correspondan a cada cual”.

Twitter: @MachinFajardo
Acerca del autor
Hugo Machín Fajardo
Hugo Machín Fajardo
Periodista desde 1969, una forzada interrupción entre 1973 -1985, no le impidió ejercer el periodismo clandestino. Secuestrado en 1981 por la dictadura uruguaya, permaneció desaparecido y torturado hasta 1982, en que fue recluido en el Penal de Libertad hasta 1985. Ex -docente de periodismo en Universidad ORT, de Montevideo. Ex vicepresidente de la Asociación de la Prensa Uruguaya (APU). Jurado del Premio Periodismo para la Tolerancia, 2004, de la Federación Internacional de Periodistas (FIP) /Unión Europea. Coordinó "Periodismo e Infancia-2005". Integró diversas redacciones periodísticas de medios y agencias de noticias en Montevideo, Uruguay. Actualmente se desempeña como free -lance.
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